¿Puedo bautizar en mi casa?

Por lo general, la respuesta es “No”.

Las normas de la Iglesia respecto al lugar donde debe celebrarse el bautismo son bastante claras: el bautismo debe ser celebrado en la iglesia parroquial.

Dice el Código de Derecho Canónico:

canon 857:
1- Fuera del caso de necesidad, el lugar propio para el bautismo es una iglesia u oratorio.
2- Como norma general, el adulto debe bautizarse en la iglesia parroquial propia, y el niño en la iglesia parroquial de sus padres, a no ser que una causa justa aconseje otra cosa.

c. 859:
Si, por la lejanía u otras circunstancias, el que ha de ser bautizado, no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente a la iglesia parroquial o aquella otra iglesia u oratorio de que se trata en el c.858.2, puede y debe conferirse el bautismo en otra iglesia u oratorio más cercanos, o en otro lugar decente.

c.860:
1- Fuera del caso de necesidad, no debe administrarse el bautismo en casas particulares, a no ser que el Ordinario del lugar (el Obispo) lo hubiera permitido por causa grave.
2- A no ser que el Obispo diocesano establezca otra cosa, el bautismo no debe celebrarse en los hospitales, exceptuando el caso de necesidad o cuando lo exija otra razón pastoral. (Se encuentra el texto del Vaticano aquí.)

Cuídese de los falsos sacerdotes

Cuidado con un sacerdote o diácono que dice que puede bautizar en su casa o salón o parque. Hay varios casos muy tristes de personas que viven dentro de nuestro territorio parroquial.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, como todos los estafadores, la mayoría de los falsos sacerdotes y diáconos suelen ser simpáticos, convincentes y hábiles; aparentan ser buenas personas con la finalidad de cumplir su cometido: obtener dinero de forma fácil, valiéndose de la buena fe de la gente. Por lo general ofrecen sus servicios mediante referencias o tarjetas de presentación que ellos mismos distribuyen en gran cantidad, manifestando una gran disponibilidad y ofreciendo todas las facilidades posibles.

Suelen aparecer en momentos difíciles de la vida; por ejemplo, cuando los fieles se encuentran afectados por la pérdida de un ser querido. También se acercan a aquellas personas a las que en su parroquia les fue negado un servicio religioso, por existir alguna irregularidad o por no querer cumplir con los requisitos que se les piden para la celebración de un sacramento, o a quienes quieren hacerlo fuera de los lineamientos establecidos por la Iglesia, como realizar un matrimonio en la playa o en un salón de fiestas.

No debemos olvidar que los sacerdotes católicos tienen prohibido casar, bautizar en general, fuera de la parroquia o en un templo público reconocido, salvo cuando se trata de una misa de de una comunidad más grande en ocasiones significativas como la festividad de la Virgen: en fábricas, vecindades o vecinos de toda una calle.

Los falsos sacerdotes y diáconos también acostumbran visitar algunas casas o empresas, donde solicitan donativos para alguna casa hogar, orfanato o asilo inexistentes. En algunos casos también llegan a ofrecer sus servicios a los propios sacerdotes para ayudarlos en su fiesta parroquial o en Semana Santa.

Los falsos sacerdotes y diáconos encuentran una mina de oro en aquellas personas que desean casarse por segunda, tercera o cuarta vez, sin haber recibido la declaración de nulidad de sacramento de su primer matrimonio, o que buscan tener la celebración de algún sacramento en la playa, yate, jardín, salón de fiestas, etc. En estos casos, sus servicios llegan a estar acompañado de un “paquete completo de fiesta” que incluye: celebración del sacramento, carpas, sillas e incluso el banquete. Algunas de las personas que lo solicitan están conscientes de que el sacramento que van a recibir también es falso, pero otras no lo saben y suelen llevarse una gran sorpresa cuando se encuentran de que el acta de Matrimonio o de Bautismo no tiene validez ante la Iglesia Católica.

¿Quiénes son los falsos sacerdotes?

Un gran porcentaje de ellos se compone de personas que estudiaron para servir a la Iglesia a través del ministerio sacerdotal, pero que por razones diversas fueron expulsadas del seminario. Otros fueron sacristanes en algún momento de su vida y otros más simplemente vieron la oportunidad de obtener dinero fácil a costa de la buena fe de las personas. Todos ellos conocen las partes de las celebraciones litúrgicas e incluso llegan a engañar a los verdaderos sacerdotes.

Medidas preventivas:

  • Acudir a su parroquia para que les orienten sobre los requisitos necesarios para la celebración de los sacramentos.
  • En caso de la pérdida de un familiar, acudir a la parroquia más cercana para solicitar los servicios correspondientes. En algunos casos los responsables de las funerarias están en complicidad con los falsos sacerdotes, pues suelen darles una comisión.
  • Nunca aceptar a los sacerdotes que se dan a conocer con tarjetas de presentación o que ofrecen servicios a domicilio o por medio de “paquetes completos”.
  • Exigir al sacerdote la credencial expedida por la diócesis correspondiente.
  • Recordar que si no es posible encontrar un sacerdote católico más vale no tener la celebración en ese momento, porque las misas o sacramentos que los falsos sacerdotes celebran son una burla a la fe de los fieles, ya que, por lo general, no tienen ninguna validez.

(Mucha de esta información tiene su origen aquí.)

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