En Bangladés: el primer cardenal y el viaje anunciado

Patrick D'Rozario, C.S.C., arzobispo de Dhaka, Bangladesh
Patrick D’Rozario, C.S.C., arzobispo de Dhaka, Bangladesh

El Papa creará el próximo 19 de noviembre, en la vigilia de la clausura del Año de la Misericordia, 17 nuevos cardenales, de los cuales 13 serán electores en un eventual cónclave, entre ellos al arzobispo de Daca (Bangladés), Mons. Patrick D’Rozario, C.S.C. Mons. D’Rozario es el segundo cardenal de la Congregación de Santa Cruz, el primero siendo Cardenal John Francis O’Hara, C.S.C. de la Arquidiócesis de Filadelfia (EEUU).

Según el Vatican Insider:

Oriundo de la aldea de Padri Shibpur, en el distrito de Barisal (al sur del país), el neo-cardenal de 73 años resume en su historia la parábola de la Iglesia de este país. Cuando nació, en 1943, esta región todavía formaba parte de la India británica. Entró a la Congregación de la Santa Cruz (realidad misionera históricamente importante para la presencia católica en la zona de Daca) en 1972, y Patrick D’Rozario fue el primer sacerdote local ordenado tras la guerra que un año antes llevó a la independencia de Paquistán. De las ocho diócesis que hoy componen la Iglesia de Bangladés, se ha encargado de tres: primero Rajshahi, después Chittagong y al final, desde 2010 y por voluntad de Benedicto XVI, de la capital Daca.

Será el cardenal de una Iglesia que tiene 350 mil fieles, en un país de 160 millones de habitantes. Un pequeño rebaño en una comunidad cristiana que, en conjunto (entre las diferentes confesiones), no representa más del 0,5% de la población. Se trata de una presencia pequeña en un país de mayoría musulmana y que, en más de 50 años, no ha superado verdaderamente las heridas que heredó de la guerra de Independencia. Hoy, después de décadas de penetración lenta en las madrasas construidas con financiamiento de los wahabitas, tiene que afrontar a grupos yihadistas locales que querrían convertirse en el rostro del Estado Islámico en el país (basta recordar la masacre de julio de 2016 en la capital, Daca, o el atentado contra el padre Piero Parolari, en noviembre de 2015).

Pero Bangladés es también un país que, por varios motivos, es emblema de las contradicciones denunciadas en la encíclica «Laudato si’». Porque es también una enorme fábrica textil barata para muchas cadenas comerciales de occidente, en la que, a menudo, los trabajadores viven en condiciones inaceptables (como demostró claramente la tragedia en el Rana Plaza) Y también es uno de los países que, por su morfología, está viviendo duramente las consecuencias del cambio climático.

Por ello es tan significativa la atención de Papa Francisco por esta Iglesia local. Y su intención de visitar el país, a treinta años del único viaje que hizo Juan Pablo II en 1986. «Sabrá darnos palabras de aliento y de testimonio, que nos ayudarán a considerar con una nueva mirada los miedos instintivos y a vivir en la fe los que no son infundados», escribió hace algunos días desde Daca el padre Franco Cagnasso, misionero del Pime, al comentar en el sitio de la revista «Mondo e Missione» las palabras del Papa sobre su posible viaje. Y es también lo que los católicos de Bangladesh esperan hoy de su primer e histórico cardenal.