El Mercurio: “Claves para un endeudamiento responsable” y otras mentiras

“El dinero puede ser la rama de muchas cosas; pero no el fruto.
Le trae alimento, pero no apetito; medicina, pero no salud;
conocidos, pero no amigos; siervos, pero no lealtad;
días de gozo, pero no paz y felicidad”.
Henrik Ibsen

Otro miércoles, y El Mercurio tiene otro artículo en sección B, “Claves para un endeudamiento responsable”, escrito por Giacomo Tassan-Din, profesor de la Facultad de Economía y Negocios, Universidad del Desarrollo. Tuve que salir de la mesa después de leerlo. En un país, donde 2.9 millones de personas, una cifra alrededor de 20% de la población, está en DICOM, el “endeudamiento responsable” es una contradicción; nos toca hablar de eliminar las deudas.

El artículo casí se supone que todos tienen que endeudarse y “deben mantener niveles de endeudamiento moderados”. Con 2.9 millones de personas morosas en sus deudas, es un tiempo de una acción urgente. El artículo habla de “conciencia” unas cuatro veces, pero falta desarrollar esta conciencia en temas fundamentales.

Aunque es dificil, tenemos que controlar nuestros hambres para cosas. Tenemos que hablar explicítamente de esta “conciencia” que el artículo dejó en las nubes. Vivimos en una cultura que, en muchos aspectos, nos formó para alimentar el egoísmo, sobre todo a través de la comodidad y las cosas. Así que no hace falta mucho esfuerzo para movernos en ese camino destructivo. En relación con el dinero y las cosas, la Iglesia lamentablemente casi completamente ha fallado a predicar el evangelio en cuanto a la necesidad de la ascesis, la necesidad de la oración, la abnegación, y las buenas obras.

hipoteca-portal-de-belen-600x336En la última sección del artículo, habla de siete “Recomendaciones generales”, pero estos consejos no cambiaría el rumbo de una familia. Si quieres una familia feliz, hay que manejar la economia de la casa en una forma contra nuestra cultura. Estas ofertas de tarjetas de credito, línea de crédito, y crédito de consumo llevan nuestras familias a un camino no deseable, un camino destructivo.

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El impacto espiritual de la deuda es clara. Las personas con problemas con el dinero tienen mucha ansiedad. La gente se agota trabajando empleos adicionales o largas horas tratando de pagarla. Si un niño se enferma, si la madre queda embarazada, si el techo tiene una gotera, cuando suceden estas cosas, si uno tiene una propensión a la depresión, se exhibirá en sí. Si uno es propenso a ser enojado, sale. Y las relaciones entre marido y esposa y los padres con sus hijos tienden a deteriorarse, porque todo el mundo está bajo presión. Todo esto es un problema espiritual importante. Y es difícil orar cuando estás muy estresado.

Por esto, proponemos siete pasos.  Primero, uno es “admininstrado de la providencia“. Es decir, Dios te ha confiado vida, familia, tiempo, talento, y dinero. Somos responsables a Él para todo esto. Hay que desarrollar una perspectiva nueva de este sistema que esclaviza a tantas familias chilenas. Como cristianos, como católicos, el principio de esta nueva visión comienza, siempre, con Dios. Como personas de fe tenemos que ceder la propiedad de todas nuestras posesiones a Dios; incluyendo el dinero, tiempo, familia, bienes, educación, y carrera. No solo debemos alabar al Señor el día domingo, sino también debemos aprender a manejar nuestras posesiones como administradores y no como “dueños”. Esta actitud es esencial si deseamos experimentar una vida llena del Espíritu, lleno de gozo, en el área de las finanzas.

Segundo, hay que saber donde uno está y crear un presupuesto. Un plan escrito es absolutamente necesario para cualquier individuo o familia que que desea escapar de la esclavitud financiera. Tercero, aunque este paso puede sorprender, hay que ahorrar un fondo de $1 millón de pesos  para urgencias.  Tan pronto como se inicia a bajar sus deudas, una “sorpresa” sucederá que va a dañar su compromiso a eliminar tales deudas. Su fondo de emergencia le mantiene equilibrado.

Cuarto, hay que eliminar las deudas. Haga el compromiso de no contraer ninguna deuda nueva. ¡Ninguna! No se hace ninguna deuda para algo que pierde valor. Por ejemplo, comprando un automovíl, una sofa, un televisor, una computadora, incluso comida– por crédito– el instante que uno compra y se lo lleva a la casa, se pierde valor. El auto usado ha perdido el valor. La sofa donde el niño derramó leche ha perdido valor. La manzana putrida en la canasta en la cocina ha perdido valor. Es asegurado, que uno debe más que el valor del producto al comprarlo por crédito. Ahorra para tales compras, pero primero hay que eliminar la deuda que existe.

Quinto paso, haga un fondo para tiempos de escasez. Con estos ahorros y otros fondos de reserva, uno ahorra para: fondos de emergencia, un automóvil para reemplazo del automóvil actual, un pago inicial de una casa, un fondo de mejoras para el hogar, un fondo de ahorros para la educación universitaria para los hijos, y los fondos de jubilación. Sexto, hay que tomar decisiones no solo para hoy, pero para el largo plazo. Hay que revisar los seguros y planificar las necesidades de propiedad. Y, séptimo, ahorre e invierta con un propósito.

Ten confianza. Ten confianza en Dios. Toma el primero paso, y cambiarías la vida