Vivir la corresponsabilidad transformará tu vida

Creo profundamente que un católico que vive como discípulo corresponsable encontrará que su vida de fe será transformada. Hay, por lo menos, cuatro razones:

  1. La corresponsabilidad, y dando al Uno por Ciento, es profundamente espiritual antes de que sea un tema de dinero (Salmo 24, 1). Todo lo que tenemos y todo lo que somos es una bendición y un regalo de Dios! Nuestros recursos son un deber sagrado. ¡Dios todavía es dueño de todo!
  2. La corresponsabilidad y la entrega del Uno por Ciento están conectados inextricablemente a nuestra relación con el pueblo de Dios y con Dios (Mateo 28, 19-20). Nuestros compromisos de tiempo, talento, y tesoro siguen nuestros compromisos diarios, mejor decir, demuestran cuales son nuestros compromisos diarios. A lo importante, damos nuestro tiempo. A lo que nos importa, damos nuestro talento. A quienes nos importan, damos nuestro dinero.
  3. La corresponsabilidad, y dar el Uno por Ciento, es para la misión. Es sobre el Evangelio! Es dedicado a la construcción del reino y de llevar a cabo “La Gran Comisión”. La Iglesia necesita recursos para realizar su misión.
  4. La corresponsabilidad y dar el Uno por Ciento es transformacional (Mateo 6, 21). La generosidad y la corresponsabilidad son, en el final, un asunto del corazón. Mi presupuesto, mi bolsillo, demuestra donde está mi corazón.

La corresponsabilidad es un camino de conversión, un cambio de corazón. Si quiero entregarme al Señor, tengo que entregarme totalmente, con todo que soy y todo que tengo. La corresponsabilidad es una espiritualidad contemporanea que ayuda a personas muy ocupadas acercarse al Señor. Pruébalo, encontrarás más alegría en tu vida, más satisfacción en tu familia, y más cercanía con el Señor. Vivir la corresponsabilidad transformará tu vida.