Grupo Scout de Andacollo: 80 años cumpliendo un papel importante

Estamos orgullos que nuestro Grupo Scout ha cumplido 80 años de la misión tan importante de formar jóvenes de nuestra comunidad. Nuestro Grupo Scout es uno de los más antiguos del país. Déjame indicar que cumplan un papel muy importante dentro de nuestra comunidad.

Yo también fui (y soy) un Scout. Cuando fui chico, me tocó momentos de crecimiento fuerte. Me dolía los huesos a veces por el crecimiento de mi cuerpo. Mis papás no pudieron comprar nuevos pantalones ni zapatos para alcanzar mi crecimiento., y andaba con pantalones medio cortos que enseñaban mis calcetines. Emocionalmente, también estuve creciendo, y necesitaba apoyo. Encontré este apoyo en mi colegio, en mi parroquia, y en mi Grupo Scout. Vengo de una familia buena, pero, hoy en día, para que un joven crece sanamente, esto no es suficiente.

Tutores de tomates
Tutores de tomates

Un joven es un poco como una planta de tomates. Crece verde y rápido. La planta necesita palos para ayudarla crecer bien por arriba. Estos palos llamamos en algunos lugares “tutores”. Un joven también necesita el aporte de palos, de tutores, además de la familia. Un palo, un tutor es la parroquia. Otro es el colegio. Otro puede ser un Grupo Scout. Otro puede ser un equipo de deportes. Cada uno es como un tutor. para que el joven crece rectamente.

Adolescencia es un tiempo de desapego, frecuentemente, de familia, de instituciones, como iglesia y colegio, para formar una identidad propia. Pero un adulto cariñoso hace la diferencia. Mientras que el joven no se identifica con su colegio como institución, un profesor en el colegio puede ser clave. Un líder en el Grupo Scout puede ser el contacto.

Los resultados son contundentes: Más conexiones que niños tienen, mejor. Los jóvenes con altos niveles de enlaces son menos propensos a participar en comportamientos de alto riesgo (como la violencia, la actividad sexual, el uso de drogas y el suicidio), y más propensos a involucrarse en comportamientos prósperas (como ayudar a los demás, haciendo bien en la escuela, y asumiendo roles de liderazgo).

Las conexiones son cruciales para el desarrollo saludable de todos los jóvenes, independientemente de su tamaño de la comunidad, la región geográfica, sexo, condición económica, raza o etnia.

Un viejo dicho africano dice que “para educar a un niño, hace falta una aldea”.

Los estudios demuestran que cuando las escuelas, las familias y los grupos comunitarios trabajan juntos para apoyar a los niños a través de sus años escolares, los jóvenes prosperan. Con activa participación de los adultos, los jóvenes son más propensos a obtener notas más altas, asistir a la escuela regularmente, tienen mejores habilidades sociales y de salud emocional y de proseguir estudios superiores. Cuando la participación comunitaria se modela para los jóvenes por los adultos con los que interactúan, los estudiantes se vuelven más comprometidos. Un estudiante con un mentor adulto consistente es más probable que se convierta un mentor, ya sea en ese momento o años en el camino.

Sí, se necesita una aldea. Pero ese pueblo no es un grupo solo de instituciones. El pueblo se compone de individuos con el entrelazamiento de relaciones. Estas relaciones tienen poder formativo, pero nuestra sociedad tiene cada vez menos por tantos cambios culturales- la movilidad de casas, tanto tiempo en tránsito al trabajo, televisión, internet, etc. Cada día vivimos más aislados. Los jóvenes necesitan adultos en sus vidas, y no sólo a sus padres. Tanto si eres un empresario, un congresista, un abogado, un mecánico, o un cajero, si usted tiene hijos o no, hay maneras de involucrarse y hacer mejor nuestra comunidad y la vida de un niño.

La donación de una pequeña parte de su tiempo puede tener grandes resultados en la vida de un niño. Voluntarios con su grupo juvenil parroquial, o el Grupo Scout. Padres, ustedes pueden ponerse en contacto con el colegio y ser voluntario en el colegio, o entrenador de un equipo de un equipo de los pequeños. Cuando los adultos se comprometen a estas oportunidades para inyectar influencia positiva en las vidas de los jóvenes, toda la comunidad tiene éxito.

Como la cultura juvenil ha crecido se ha convertido cada vez más fácil pensar que alguien, en algún otro lugar se cuida a nuestros jóvenes. Es fácil mirar a los colegios, las parroquias, los Scouts, y ver que tienen programación especial para la juventud. Es fácil entonces concluir que los jóvenes de nuestras comunidades están siendo bien cuidados. Es fácil dejar que otra persona construir programas para los estudiantes de secundaria. Pero eso no es todo que esos estudiantes necesitan. Ellos te necesitan, un adulto interesado, para construir una relación con ellos y se muestran como una parte de su aldea.

Gracias a los Scouts por sus 80 años de servicio en la comunidad Andacollina, pero les invito a todos a ponerse a fortalecer nuestra comunidad!